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martes, 23 de abril de 2013

El lienzo piel

Henna de océano, de ballena, de algas y de estrellas. Dibujo por Diana Castillo


Cuando la piel se comporta como un lienzo permite que las más bellas formas afloren en ella, líneas sinuosas y atrevidas, curvas sugestivas, delicadas coqueterías... Cuando la piel se comporta como un lienzo es auténtica y ya nunca más tendrá un igual, nunca más podrá contener encerrado el vigor de quien la lleva... Cuando la piel deja de ser piel y se vuelve un lienzo entonces su dueño se transforma y todo él se convierte en una obra de arte. 

Pero no hay que tener dibujos en nuestra piel para dar muestra de esta transformación, pues todos al final somos un lienzo que vamos trabajando con el tiempo, cada uno a su manera y así todos somos obras de arte en proceso.




martes, 16 de abril de 2013

Un momento de silencio

Atardecer en Santorini, Foto: Diana Castillo

Los últimos días han sido de esos en los que estoy ansiosa por todas las cosas que veo que se aproximan en mi camino, en los que vislumbro mil ideas para desarrollar, en los que me antojo de todo espíritu feliz y pleno que desarrolla su arte, cualquiera que este sea... pero todavía no es mi tiempo para hacer todas estas cosas y mucho menos para hacerlas todas a la vez, de hecho por estar pensando en lo que viene pierdo el foco de lo que hay en el momento, pierdo la conciencia sobre lo que es hoy y ahora. Entonces busco espacios de silencio en mi memoria con la esperanza de bajar el ritmo que lleva mi mente y permitir que mi cuerpo disfrute plenamente el presente. No siempre es bueno querer ganarle al tiempo, a veces es mejor observarlo y dejarlo ser, dejar que nuestra vida fluya con él, así sea por un momento muy corto.


martes, 9 de abril de 2013

El sueño de la tortuga

Morrocoy en plata.


Ella caminaba perdida pisando granitos de arena en la playa, se sentía ligera pero solitaria, todo era blanco y no podía diferenciar en dónde empezaba el cielo que era tan pálido como la arena que pisaba; se fue desesperando cada vez más, su tiempo se hacía veloz y no le gustaba, intentaba mirarse a ella misma y de repente se vió tan vacía que implotó.

Por fortuna todo fue un mal sueño, al despertar sus ojos estaban pesados, igual que sus patas, nuevamente estaba aferrada a la tierra y quizo abrazarla tan fuertemente que las flores de su caparazón se estremecieron, abrieron sus pétalos, desenroscaron sus hojas y unas gotas de rocío volaron, al caer al suelo, impregnaron el lugar con mil colores que expresaban su felicidad.



martes, 2 de abril de 2013

Colores de la Naturaleza

Foto: Diana Castillo. El Desierto de la Tatacoa. Huila. Colombia


En semana santa fuimos al Desierto de la Tatacoa, qué lugar tan maravilloso para contemplar los colores de la tierra, las marcas del tiempo, el silencio... Este sitio me ha dado una lección sobre pintura, matices, sombras, colores primarios y complementarios, volúmenes, líneas... En este sitio abrí los ojos a un paisaje que nunca antes había visto y mi mirada nunca más será la misma.

No hay nada como el ejercicio de mirar, dejarse asombrar sin hacer comentarios, sólo recibiendo la bondad que nos ofrece la naturaleza a través de sus colores y formas; no hay nada como el ejercicio de mirar y respirar para renovar nuestro espíritu, aclarar nuestra mente y sentir que somos parte de un lugar inmenso que nos cobija.

En la naturaleza encontramos las herramientas para definir nuestra perspectiva, para llenar nuestro imaginario de locuras, transformar nuestro entorno y sentirnos vivos. Como en Pocahontas, es verdad que hay que darse a la tarea de descubrir los colores en el cielo.