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jueves, 3 de marzo de 2011

El silencio (Cuadros callejeros)



Una vez mientras me contaban la historia de los antiguos templos egipcios y mientras me hablaban de las maravillas de sus pinturas, apareció una mujer que tenía mucho afán y por eso corría, el viento le empujaba el pelo hacia atrás y su vestido que era largo también se quedaba atrás.

Ella corría en silencio para que no la vieran, porque no quería que la detuvieran a preguntarle por qué corría o hacía dónde se dirigía, entonces para pasar desapercibida se iba por las paredes del templo y me imagino que también iría por el suelo.

Nunca supe realmente hacia dónde iba, qué buscaba, ni qué cosas cargaba en la maleta que llevaba siempre en su espalda. Lo único que se es que se necesitaba estar en silencio para poder verla. Silencio en la cabeza, silencio en los ojos, silencio en el alma.

Me imagino que para mi fue fácil estar en silencio pues muchas de las cosas que me hablaban estaban en otro idioma y no las entendía del todo, también hacía mucho calor y justo sentí una brisa refrescante que me distrajo del grupo, por un momento todos desaparecieron y me quedé sola, en silencio. Entonces vi que justo en frente de mi pasaba ella y sin voltear a mirar me dejó tomarle una foto.

Yo se que el silencio absoluto es imposible y a mi parecer indeseable. El silencio del que yo hablo es de aquel de la mente, del cerebro. Cuando siento todo mi ser en silencio, sólo siento y me siento, luego sí puedo ponerlo en palabras una vez que la emoción se ha enfriado para revivirla por siempre.

Ahora mismo, desde mi casa, escucho el aire que bate las copas de los árboles y que violentamente golpea en mi ventana, hay un avión que pasa por el cielo y que ahoga el sonido de los tacones de una señora que pasa por el lado de la fuente, y ahora que lo pienso, la fuente ha de estar apagada. Una viejita sale a caminar con su ropa deportiva, acompañada de su enfermera quien la lleva del brazo y una señora del aseo limpia los charcos que aún quedan de la noche anterior.

Lo que me gusta del silencio es que dejo de pensar en mi y me doy cuenta del mundo que está a mi alrededor, de las otras vidas que también son importantes,  de las huellas que otras vidas han dejado tras de si, entiendo que no estoy sola y que hago parte de un todo mucho más grande que yo, me siento pequeña pero no insignificante, al contrario, es una manera de cargar mis baterías con la energía universal y entonces me siento motivada a continuar con mi vida de la mejor manera posible. Por algo estamos en el mundo en el que estamos ¿o no?


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