Páginas

jueves, 29 de julio de 2010

Dibujos Olvidados




Desde hace años tengo la costumbre de cargar un diario conmigo, cada vez que quiero le escribo algo nuevo, pero también le dibujo algo nuevo. En mis diarios están mis dibujos más bonitos, los más sentidos, los más honestos. En las hojas de un diario puedo acompañar mis dibujos de otras historias y de otros dibujos, en las hojas de mis diarios no tengo que preguntarme si lo que hay ahí será del agrado de alguien, sólo pinto porque me nace. En mis diarios puedo dibujar con tranquilidad, con afán o con calma, con lápiz o con esfero y no importa.  Increíblemente, siempre quedo satisfecha con mis dibujos de diario.

Pero a medida que se van acabando, los voy guardando, archivando, les tomo un par de fotos a las hojas y luego los dejo al olvido en algún lugar libre de mi biblioteca. Y ni siquiera las fotos las miro muy seguido. Me gusta eso sí cuando un día por casualidad vuelvo a mirar esos diarios y me encuentro con imágenes fantásticas que me sorprenden y me llenan de felicidad. Lo que no me gusta es que cada vez las veo y digo: "No puedo creer que yo haya dibujado esto".

El problema está en que no se trata sólo de archivar los diarios y con ellos los dibujos que contienen, el verdadero problema está en olvidar lo que va dentro de ellos, olvidar las imágenes y la idea misma de saberse uno capaz de plasmarlas. El problema está en olvidar los dibujos en esos diarios y no sacarlos de ahí, en olvidarme de mis propias ideas y de mis habilidades.

Ahora que estoy en la tarea de darle estatus a mis dibujos y confiar en que efectivamente le puedan llegar a gustar a alguien, me doy cuenta de que tengo mil dibujos olvidados y a pesar de todo, me cuesta enormemente coger un papel limpio y empezar.

Pero ¿por qué es tan difícil empezar una obra, es decir, pensando que es una obra? En mi caso creo que es confianza, o mejor dicho, desconfianza e inseguridad. La verdad no siempre es fácil llevar una crítica, o aceptar una notificación de rechazo de un concurso o convocatoria. Pero antes que todo esto, no es fácil pararse enfrente del dibujo y uno mismo convencerse del valor que tiene, convencerse de que es bueno y de que ha de gustarle a muchos.

Por supuesto no a todo el mundo le pasa esto, de hecho me sorprende cómo hay gente con tanta confianza que le dan un valor inmenso a cosas que en realidad dejan mucho que desear, pero así es como esas creaciones se convierten en obras de arte. Y para este tipo de personas, de pronto mi blog es un poco aburridor y están en todo su derecho; yo por mi parte solo puedo decirles que no entiendo cómo hacen y que de verdad me gustaría saber.

Esta es mi opinión, y de eso se trata, siempre va a haber alguien que guste de lo que uno hace y alguien que no, entonces es uno como artista quien debe encargarse de confiar en su arte. Parte de mi proceso es divulgarlo. ¿Es esto suficiente? Pues no, definitivamente no. Adicionalmente todos los días tengo que repetirme a mi misma que lo que hago es para mi, y tengo que eliminar cualquier posible crítica de mi cabeza, porque si no, no hay forma de que empiece.

Yo de verdad espero que esta situación mejore algún día, mientras tanto, sigo acumulando dibujos que se irán al olvido y a regañadientes me obligo a dibujar en papeles finos y a mandar esos dibujos a concursos, a publicarlos en mi página y a hablar de ellos como "obras de arte".

No hay comentarios:

Publicar un comentario