Páginas

domingo, 30 de mayo de 2010

La honestidad

Hoy fue día de elecciones presidenciales aquí en Colombia. Hoy era un día que  muchos esperábamos con ansias porque podría significar que el curso de la historia de política sucia y criminal sufriera un cambio en favor de la mentalidad honesta y digna que antepusiera la vida humana y el bien común, al poder y la avaricia de unos cuantos. Pero tristemente, al contrario de lo que mostraban todas las encuestas, pareciera que el país hubiera votado con un venda en los ojos, con tapones en los oídos y además sin memoria. Entonces me pregunto si es que las encuestas estaban mal, si es que a último minuto se usaron estrategias corruptas para cambiar drásticamente los resultados, o si es que por ningún motivo iba a ser posible que los colombianos eligiéramos para nosotros mismos la honestidad y la legalidad.

Yo no quiero hablar de partidos políticos, ni de estadísticas, yo sólo quiero hablar desde una perspectiva muy personal y emotiva, porque en este periodo de campañas políticas, más allá de los números y comentarios, lo que he sentido es un vacío inmenso en el estómago que me ha hecho reflexionar sobre nuestros valores e ideales. Para mi, la manera en que cada candidato lleva su campaña y la manera en que cada ciudadano se manifiesta frente a las elecciones, me habla de Colombia, me habla de los colombianos que hacemos que nuestro país sea lo que es. Me parte el alma oír a la gente decir que Mockus no es un político de verdad porque aún es  muy ingenuo, porque dice cosas que no nos gusta escuchar, como la verdad por ejemplo. También me entristece mucho que juzguen a la candidata Sanín porque parece una reina de belleza que sólo sonríe, descalificando toda su trayectoria y experiencia con política social, o que en cambio le den el voto a Santos porque dice lo que la gente quiere escuchar a pesar de toda la ola de violencia y corrupción que viene con él. Me entristece que a muchos ni siquiera les importa porque desde ya saben que la política no es más que corrupción y que siendo así las cosas, un voto no hace diferencia.

¿Qué significa ser político?, ¿significa ser corrupto, mentiroso, manipulador, ladrón, que juega sucio y todas esas cosas?, ¿qué es lo que nosotros queremos para nuestra Colombia? Siempre he detestado el famoso dicho "Business are business" porque eso significa que en los negocios todo se vale y yo no creo eso. Yo pienso que uno debe ser coherente, consecuente, transparente, uno debe ser uno mismo siempre. Yo no creo que el candidato Santos arregle los conflictos en su casa con violencia o que compre a sus hijos para que hagan lo que él quiere. Mi punto es que estoy totalmente decepcionada, entristecida, porque en este periodo de elecciones de alguna forma me dí cuenta de que si bien somos muchos los que queremos que el país mejore, en la realidad son más los que prefieren que no; es más, son muchos los que venden su voto por intereses muy personales, otros tantos (bastantes) votan por miedo, la mayoría ni vota...

En fin, me gustaría vivir en un país honesto y transparente donde la libertad de expresión fuera una realidad, no un concepto utópico, pero luego pienso que de pronto le estoy dando muy duro a mi país, porque en últimas, en casi todos los gobiernos suceden cosas muy similares a las que ocurren acá, y de hecho tal vez estoy armando un escándalo muy grande, porque esto ha estado presente no sólo ahora sino a lo largo de toda la historia, en nuestra civilización y en las que nos han precedido. ¿Qué más da si siempre hemos hecho de nuestro entorno un ambiente hostil y violento?

Yo no quiero vivir en un mundo así, yo quiero vivir en un mundo honesto y feliz ¿imposible, utópico, idealista, ingenua? Ojalá no

viernes, 21 de mayo de 2010

El elefante



El otro día me crucé con un elefante y me pareció tan curiosa su piel que me acerqué y le tomé una foto.

Otro día vi unas piedras que se ahogaban en agua arenosa y apenas se veían las burbujitas de aire que se escapaban de ellas.

Un tiempo después me topé de frente con un árbol inmenso que crecía hasta el infinito y sólo vi a un gusano que se atrevió a treparlo.

En otra ocasión volteé la cabeza y vi una muralla robusta que contenía una ciudad entera.

...

Yo sólo digo que un día abrí los ojos

viernes, 7 de mayo de 2010

Esto es lo que me hace feliz


Desde hace un par de semanas he pensado y pensado en cómo hacer para poder vivir de mi arte. Pensé en renunciar a ese sueño de pintar y dedicarme a hacer publicidad, pero luego recibí una postal de Academy of Art University, una postal que no decía nada más que DO WHAT YOU LOVE FOR A LIVING (haz lo que amas para vivir). Pues decidí tomarlo como una señal y seguí esta instrucción al pie de la letra. Mil pensamientos cruzaron por mi cabeza, como en cómo empezar a vender mis obras, si acaso haría mal en venderlas en sitios que no fuesen reconocidos dentro del gremio artístico, si tendría el talento suficiente para hacer una imagen que me dejara satisfecha y que así mismo gustara a alguien más. Al final decidí hacer caso omiso a todo esto y me quedé con un único pensamiento: VOY A VIVIR DE MI ARTE PORQUE ESTO ES LO QUE ME HACE FELIZ.

Pues esta es mi meta, y el primer paso para esto efectivamente es pintar o dibujar, o lo que sea que demande la técnica que vaya a usar. Decidí que en mi cabeza no voy a dejar espacio para preguntas que me hagan dudar, sólo habrá espacio para esas imágenes del mundo que quiero plasmar de una u otra forma y que quiero compartirlas con las personas que quieran verlas y dejarse tocar por ellas.

Debo confesar que siempre me ha encantado dibujar, más que pintar, que la escultura la detesto, que soy una apasionada por la figura humana, que me encantan los paisajes, pero los de verdad, no las pinturas de ellos, los bodegones me aburren y las naturalezas muertas todavía más, me encanta el pastel y le tengo miedo a la acuarela, el óleo me gusta pero no lo uso porque contamina.

Al final escogí a la gente, escogí el color, escogí gestos, escogí el martes y sobre todo escogí lo que me gustó. Y justo por esto debo darle las gracias a mi queridísima amiga Margarita, porque el referente original le pertenece a ella y utilizarlo me hizo muy feliz.